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Rompe el hilo

Eclesiastés 7:26, Ezequiel 13:20-21, Jeremías 2:20, Lamentaciones 1:14, Ezequiel 23:17, Santiago 4:4-8.

Rompimiento es: Quebrantar, separar con violencia las partes de un todo, también tiene que ver con traspasar el límite que esta puesto, interrumpir la continuidad de lo que estás viviendo significa, romper con la mediocridad, interrumpir la continuidad del fracaso, del dolor, de la destrucción, de algo que estás viviendo y que en tus propias fuerzas no has podido arrancar de tu vida, tu hogar y tu familia, rompiendo es arrancar la maldad, la iniquidad, el pecado.

Una atadura o una ligadura: Es un elemento espiritual que impide el movimiento y el avance, aislando y destruyendo la libertad de una persona o una nación. Todo aquello que amarra a un punto fijo es una atadura. Las Escrituras utilizan diferentes figuras proféticas para ilustrar cómo opera una atadura: yugos, cuerdas, pesadas cargas, molinetes, grilletes y cadenas. Todos tienen algo en común: oprimen y atormentan.

Toda atadura o ligadura, con el paso del tiempo termina desarrollando un hábito y una conducta, que luego generan más hábitos y más conductas destructivas. Una atadura es también un ámbito espiritual de destrucción en donde se aceleran el deterioro físico, espiritual y moral de la persona. El alimento de las ataduras son el pecado Dios, cuando alguien no trata a tiempo con una atadura, esta irá echando raíces hasta establecer otra atadura, y luego otra atadura en otra área, hasta que la persona queda en completa cautividad.

Las grandes ataduras comienzan con pequeñas puertas abiertas, y van creciendo y arraigándose al punto de convertirse en fortalezas y luego en maldiciones.

Las ataduras pervierten las relaciones buenas y puras para las cuales fuimos creados, las buenas ataduras son establecidas en amor y las malas son establecidas en lujuria. Dios nos diseñó para relacionarnos con otros, sin cruzar el límite ni pasar la raya.

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