Juan 12:44-50, Hechos 13:22, 1ª Samuel 13:14. “El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia”, Proverbios 9:10.
Creemos que la obediencia es el acto de cumplir con las órdenes o instrucciones de un superior; pero no es así, este acto es sujeción, la obediencia va un poco mas allá. Obediencia significa “prestar oído, escuchar, oír”, pero en algunas ocasiones se traduce como “obedecer” (“Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando” (Génesis 27:8).  Obedecer es que tengamos la capacidad de oír a aquel que tiene la autoridad o la influencia del que habla, y que te conduce hacia el cumplimiento de lo que dicha autoridad requiere.
Al principio hicimos mención que la obediencia no es el simple acto de hacer algo nada mas, eso se debe que la obediencia tiene una serie de condiciones y que su finalidad es lograr un propósito.
Viene del corazón, Deuteronomio 28:1-2.
Espontánea: Isaías 1:19-20.
Sin desvío, Josué 22:2-3.
Obedecer no es estar a gusto con lo que debas hacer, es hacer las cosas sin quejarse, ni protestar; cuando nos quejamos, lo hacemos por hacer, o simplemente lo hacemos de mala gana no hay obediencia, a esto la Biblia lo llama obstinación que es como el pecado de idolatría y rebelión como el pecado de adivinación.
Obstinación: Es un estado de ánimo muy habitual entre los seres humanos que se caracteriza por la terquedad y la tozudez a la hora de la ejecución de alguna acción o actividad. Cuando un individuo se mantiene en una idea y se empeña en que algo debe hacerse a la manera que él propone y no de otra, aún a expensas de conocer que existen pruebas que demuestran que de accionar de ese modo se estará incurriendo en un error.
Rebelión: Una rebelión es, en la mayoría de los casos, una manifestación de rechazo a la autoridad. Escucha las charlas en el nuestro podcast o en iTunes