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Herencia de Dios: Tu, Tu hogar y Tu descendencia

Salmo 127:3-5. Inicio con esto… “Todos somos hijos de Dios?”. Desde Génesis 3:15 hasta Apocalipsis 22:21.

Dios estableció un plan de salvación para la humanidad a través de Jesucristo, Él es el hilo rojo que corre a través de toda la historia, su sangre expiatoria se convirtió en el sacrificio esencial y final para REDIMIR completamente al ser humano.

Hoy se construyen familias de relaciones sin fundamento se convierten en “compañeros, parejas, amantes“, constituyendo la familia con hijos del uno e hijos del otro, muchos sin ningún grado de responsabilidad, otros asumiendo la carga familiar de la parte que le corresponde, trayendo espíritu de división y por ende con una brecha abierta la cual se convierte en un argumento que usa el enemigo para destruir, otros asumiendo la carga total de la familia con hijastros bastardos, rechazados por sus verdaderos padres generando una hecatombe espiritual.

Hoy es el día en cual nosotros como hijos vamos a ser redimidos y ser aceptos delante de Dios y como padres vamos a redimir a los hijos que aunque no llevan nuestra sangre, ni nuestra linea generacional.

En Deuteronomio 23:2, los hijos concebidos de esta manera (a los hijos concebidos fuera del matrimonio o aquellos que han sido rechazados desde el vientre o aquellos que han sido abandonados o rechazados por sus padres), perpetúan la transferencia de la simiente y de la sangre corrupta y maldita por diez generaciones, diez generaciones es mucho tiempo, es un lapso de por lo menos 400 años. Esta maldición generacional es la más efectiva, y de mayor alcance que cualquier otro plan que el diablo haya utilizado y está utilizando hoy.

La maldición de bastardía comienza en el momento de la concepción ilegitima, la consecuencia es la contaminación espiritual por diez generaciones. El sexo fuera de matrimonio, aunque la pareja se case posteriormente antes que el niño nazca, produce un hijo bastardo, ese niño es la segunda generación de las siguientes diez, si las personas se arrepienten y rompen esa maldición, ellos y el niño por el cual tienen autoridad son liberadas, hoy el espíritu de bastardía reina en el mundo entero, padres que abandonan a sus hijos o no reconocen a sus hijos, estos se convierten en bastardos y la única manera de romper la maldición es redimirlos.

Dios creó un plan maravilloso para retirar la autoridad de esta maldición para cada generación y cada linaje a través de Jesucristo, el cual nos dio el Espíritu Santo, el Espíritu de adopción, veamos Romanos 8:14-23. Romper con estos tres espíritus inmundos que afectan nuestra vida, nuestro hogar y descendencia.

  • El espíritu de servidumbre (que quiere decir esclavitud). Esclavo a adicciones (sexual, emocional, fármacos).
  • El espíritu de corrupción (maldición e iniquidad).
  • El espíritu de rebeldía. El espíritu de rebeldía no hace ser autosuficientes, empezamos a controlar nuestras vidas, dejando a Dios de lado.

Hoy vamos a aceptar la Paternidad de Dios : “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12.

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