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Dios endereza tu destino, el de tu hogar y tu descendencia

Éxodo 12:51, Éxodo 14:30, Isaías 55:8-9, Jeremías 29:11, Lucas 3:3-6.
El Señor en este tiempo quiere transformar vidas, hogares y familias, Él ha dicho que “Hará maravillas que no han sido hechas en toda la tierra…” y ha querido comenzar por este pueblo, este remanente.

Tal vez las cosas muchas cosas no han salido bien en tu vida, tu hogar y tu descendencia, si todo lo colocas delante del Señor, Él es capaz de hacer de nuevo todas las cosas, porque Él es misericordioso, sus misericordias son nuevas cada mañana, por lo tanto, “los errores, la torpeza, las malas decisiones, las caídas no son el final de tu vida”.

En el libro de Génesis 1, la palabra habla que la tierra estaba desordenada y vacía; hoy en día no existe diferencia entre lo que estaba sucediendo en Génesis 1 y lo que sucede hoy, no estamos haciendo lo que Dios espera que nosotros hagamos, nos hemos vuelto cobardes, somos tolerantes, la autoridad se ha perdido, transgredimos los principios y fundamentos de Dios descritas en Su palabra, hay desorden  y división familiar, El Señor nos pide que “Ordenemos nuestra casa… Nos da una segunda oportunidad para que tomemos la decisión correcta de ordenar cada área de nuestra vida: Espiritual, emocional, sexual, económica y física, quiero que lean con atención Proverbios 24:30-34 y hagan la pregunta: “Eso es lo que he hecho ?”.

Dios es un Dios de orden, el enemigo es desorden. Todo lo que corresponde al reino del Señor es y debe ser orden, todo lo que es lejos de Dios es desorden. Nuestra naturaleza es pecaminosa, somos herederos, de una naturaleza pecaminosa, tendenciosa al desorden. Es más fácil la impuntualidad que la puntualidad. Es mas fácil el pecado que la santidad; porque nuestra naturaleza es tendenciosa a lo pagano, a la desidia, al desorden a la maldición, la blasfemia, la mentira, la hipocresía, la falsedad, la traición, la iniquidad.

Necesitamos tener un arrepentimiento genuino para acceder a la gracia de Dios, al desgarrar nuestros vestidos estamos en un arrepentimiento externo pero al desgarrar nuestro corazón estamos buscando las causas de nuestros pecados, maldiciones e iniquidades, es necesario dejar de caer en el error cotidiano de pecar, arrepentirse, recibir la gracia y volver a caer, esto es un circulo vicioso que es necesario salir y todo porque no hemos querido ir al fondo, para esto hay que romper en pedacitos el corazón para hallar la raíz, esta es la razón por la que Jesús quedó despedazado, su espalda quedó desgarrada.

La mayoría de nosotros necesita una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Dios está más que dispuesto a darnos esa oportunidad. Él es rico en misericordia, amor y gracia (Efesios 2:4-5). Especialmente se complace en la misericordia: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Miqueas 7:18).

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