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Destapa la olla podrida que hay en tu vida, tu hogar y tu descendencia

Hebreos 4:13, Eclesiastés 12:14, 2ª Reyes 4:38-41, 1ª Corintios 5:6-8, Gálatas 5:6, Proverbios 28:13, Mateo 16:5-12, Lucas 12:1-3.Sinceridad: “Sincero, puro, sin corrupción, libre de mancha o tacha, esto es lo opuesto a la hipocresía o la malicia y la maldad que se esconden de la vista. La sinceridad puede soportar el escrutinio a plena luz del sol.

¿Cuál es la fuente de este ingrediente de sinceridad? “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1ª Pedro 2:1-2).

Verdad: ¿Qué es la verdad? En Juan 17:17, Jesús oró: “Tu palabra es verdad”. La Palabra registrada de Dios es nuestra fuente de verdad.

Pero Satanás ha hecho un increíble trabajo al engañar y cegar al mundo entero. Como dijo Isaías: “Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir” (Isaías 59:14-15).

Debemos estar llenando nuestra mente y corazón con la Palabra de Dios, necesitamos agregar verdad a nuestra vida esa verdad es Cristo.

¿Estas lleno de levadura?: La pregunta bíblica que debemos hacernos es: ¿Tengo levadura? En otras palabras, ¿es mi vida una vida de pecado e hipocresía a los ojos de Dios hasta tal punto que he colocado una olla podrida en medio de mi vida y he contaminado mi hogar y mi descendencia?

Consecuencias:

  • Es una bomba de tiempo: Va a explotar tarde o temprano, la única forma de evitar que explote, es desactivar la bomba inmediatamente
  • El pecado es oculto para todos, menos para Dios: Nadie sabe todas las cosas de los demás, pero a Jehová nadie le engaña, cuando hay pecados ocultos no hay más avance, no hay más crecimiento y la derrota está garantizada. Dios está sobre todo, pero Él no está en todo, Dios está donde se está haciendo su voluntad.
  • Vives una vida falsa: Es lamentable, muchos cantan, levantan las manos, ofrendan, se amoldan a la liturgia, pero no están viviendo para Cristo, el que anda con pecados ocultos vive una vida falsa, porque el que está en los cielos discierne los pensamientos y las intenciones del corazón, podrán de labios honrar a Dios, pero su corazón está lejos de Él. La adoración, el deseo de estar con Dios, es una señal de amar a Dios, es señal de santidad.
  • Dios no está contigo, sino en tu contra: Está molesto contigo, está enojado contigo, no te engañes a ti mismo, porque puedes estar viviendo lo que le pasó a Acán, podrás decir que Él te guarda, que Él te ha librado de muchas, pero su favor y cuidado no te acompañan, de eso puedes estar seguro.
  • Afecta también a otros: Afecta a la esposa (o), a los hijos, no enseriarse con el Señor daña el evangelio, daña a otros. Pecados ocultos en la parte sexual, destruye la relación del matrimonio, te hace esclavo de la pornografía, de la masturbación, las mujeres infieles, no pueden satisfacer al esposo. El pecado es algo muy serio, que debe tratarse inmediatamente. Lamentablemente la familia completa de Acán, aún sus bueyes, asnos, ovejas y todo lo que tenía, pagaron con su muerte las consecuencias del pecado de Acán
  • Es cuestión de tiempo para Dios te exponga a la vergüenza pública: Leemos todos los días, descubrieron a tal pastor en adulterio, a tal cristiano en fornicación, y como este cristianismo es tan humanista, muchos dicen “no juzguéis” un argumento tan tonto para seguir pecando. Cuando Dios decida exponerte a la vergüenza pública, fallará el preservativo, descubrirán tus páginas en internet, te verán entrando al hotel con quien no es tu esposo, te equivocarás enviando el mensaje, expondrás los pecados ocultos en las conversaciones.

Primera ley: El pecado te llevará más allá de dónde pensabas llegar. Decimos “es que solo pienso llegar hasta aquí”, o, “créeme, que esto está bajo control”. Lo que estaba bajo control termina controlándote a ti. A su tiempo controlará tu corazón, y lo que controla tu corazón controlará también tus emociones y eventualmente toda tu mente. Tu vida queda sometida al pecado.

Segunda ley: El pecado te alejará por más tiempo de lo que habías pensado. “Es solo un par de días…”, y los días se convierten en semanas, y las semanas en meses, y en muchas ocasiones en años.

Tercera ley: El pecado te costará más de lo que querías pagar. Te costará tu integridad, tu reputación, tu paz. Puede llegar a costarte tu esposa o esposo, tus hijos, tus amigos, tu trabajo, tu ministerio y tu iglesia.

Cuarta ley: Pecas a tu manera, pero tienes que regresar a la manera de Dios. Él determina los términos de tu regreso. Y Sus caminos pueden ser largos y difíciles. La restauración del pecado es un proceso.

Quinta ley: El pecado engendra pecado. Una vez pecas, te ves en la necesidad de pecar nuevamente para encubrir tu primera falta.

Sexta Ley: El pecado te lleva a justificar lo que has hecho. El peso de la culpa y la necesidad de lucir bien ante los demás, te llevará a explicar y luego a justificar tu pecado. Ahora pecarás de auto-justificación.

Séptima Ley: El placer es efímero y temporal, pero las consecuencias del pecado son duraderas. El placer que te produce el pecado en el que incurres es de mucho menor duración que las consecuencias que te acarrea el haber pecado.

Octava Ley: No hay pecado oculto que Dios no ponga de manifiesto. Cristo lo dijo con estas mismas palabras en Mateo 10:26, Marcos 4:22; Lucas 8:17 y Lucas 12:2.

Novena Ley: Mi pecado comienza cuando yo quiero, pero las consecuencias comienzan cuando Dios quiera. De hecho, Dios puede visitar la iniquidad de los padres hasta la tercera y cuarta generación.

Décima Ley: Nadie se burla de Dios. “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará”, Gálatas 6:7.

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