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Conquistando las bendiciones en tu vida, tu hogar y tu descendencia

“No mirando nosotros las cosas que no se ven, sino las que no se ven, pues las que se ven, son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18.

Uno de los conflictos más profundos de nuestra naturaleza humana es que tomamos decisiones por lo que vemos, hablamos por lo que vemos y actuamos por Lo que vemos.

La Palabra de Dios establece que el cristianismo no debe moverse por las cosas que se ven, sino nos exhorta a mirar lo que no se ve. Esto nos parecerá imposible, mirar tiene que ver con lo visible, lo tangible, lo palpable, pero nuestro Dios nos llama a mirar lo que no se ve.

Muchos han fracasado por lo que vieron en un momento determinado y tomaron decisiones erróneas, equivocadas, por ejemplo Eva escuchó lo que Satanás le describía, después miró el fruto prohibido como algo agradable a sus ojos, y finalmente trajo la ruina para toda la humanidad.

Uno de los ejemplos mas claros en el Antiguo testamento lo encontramos con el profeta Eliseo: El tenía la capacidad de ver las cosas que no se veían como su existieran 2ª Reyes 6:8-17. En el nuevo testamento vemos a Jesús ejecutando actos de milagros y prodigios a través de lo que él llamó fe… “La mujer del flujo de sangre, la mujer encorvada, el paralítico de Bethesda, el ciego Bartimeo…” entre otros; Hebreos 11 lo describe como “La certeza que espero que suceda algo que aunque no lo veo, sucederá, de modo que lo que se ve hoy fue hecho de lo que no se veía”, porque sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios cree que le encuentra y cuando lo encuentres recibirás el galardón” y recuerda esto: “Jesús es el autor y consumador de la fe, por lo tanto debes colocar tus ojos en Jesús, debes colocar tu fe en Él”.

Necesitamos saber es lo que la palabra “mirando” significa “apuntar hacia”, por lo tanto, nosotros como Cristianos para poder vivir una verdadera vida Cristiana, tenemos que apuntar hacia las cosas eternas, no hacia las temporales.

Para poder entenderlo tenemos que aprender varias cosas:

  1. Somos un ser Tripartito, espíritu, alma y cuerpo; en el cuerpo están nuestros sentidos físicos: Ojos, oídos, olfato, tacto, gusto; en el alma se encuentra el corazón, lugar donde están las emociones y sentimientos, la mente, lugar donde se encuentra el intelecto y el sistema de almacenamiento; y el espíritu que es lo que renace al aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador; al hacerlo pasamos de una naturaleza carnal a una naturaleza espiritual, Jesús lo dijo : “De cierto de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”, “De cierto de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”, Juan 3:3, Juan 3:5. La naturaleza espiritual tu y yo tenemos que empezar a desarrollarla, de lo contrario te quedarás pigmeo espiritual, enano espiritual y no podrás “ver” más allá de lo que ves con tus ojos físicos. “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:1-2).
  2. Apunta más allá de lo temporal hacia lo eterno. “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”, haz de las cosas eternas la meta de tu vida a toda hora… por lo que planeas y deseas, aquello en lo que piensas por lo que vives y actúas, orienta tu vida y todo tu ser hacia las cosas eternas, basta ya de ser un miope espiritual y mira hacia el propósito que Dios tiene para tu vida, tu hogar y tu descendencia.

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