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Cara a Cara con Dios I Parte

Hay cosas que hacemos como individuos, como familia, como sociedad y como nación que contristan al Espíritu Santo y Él voltea Su rostro, pues Dios no puede ver pecado, maldad, iniquidad. Por ello, es necesario buscar Su rostro. El tener un cara a cara con Dios hace que seamos transformados de adentro hacia afuera, esto no ocurre porque nuestra autosuficiencia nos aleja de la dependencia absoluta de Dios, nuestra indiferencia nos hunde en el hoyo de la indolencia e insensibilidad, asumiendo el pecado, la maldad y la iniquidad como algo normal como condición de los seres humanos.

Es necesario humillarse, poner a un lado la apariencia, quitarnos las máscaras, despojarnos de nuestra experiencia, romper nuestros proyectos humanos y lanzarnos a los brazos del Padre, es necesario quebrantar nuestro corazón ya que hemos pisoteado cada uno de los principios establecidos por él, le hemos faltado el respeto a Dios, no amamos la verdad, no valoramos la vida, despreciamos a nuestro próximo, a la familia, no valoramos nuestro trabajo, ni siquiera le damos valor al lugar donde crecemos espiritualmente, donde Dios te ha colocado para conocer la verdad, te vale cinco la iglesia donde escuchas la verdad y eres transformado de verdad, despreciamos lo propio, lo nuestro, y nos metemos con lo ajeno, a “servir” en lo que no es nuestro, en lo que son de otros, mientras lo nuestro se destruye, se acaba.

Ahora bien, estas cosas debes tener en cuenta con relación al conocimiento de Dios:

  1. El conocimiento verdadero y personal de Dios es el resultado de lo que Dios hace en el corazón del hombre (Mateo16:17).
  2. Es necesario distinguir entre dos tipos de conocimiento: uno tiene que ver con aquel conocimiento meramente teórico, que puede ser inclusive, teológica y doctrinalmente correcto, pero que no va más allá del intelecto, por lo que no afecta el carácter, ni transforma la vida de la persona. Muchas personas tienen este tipo de conocimiento de Dios mas no tienen vida espiritual; conocen sobre Dios, pero no han conocido verdaderamente a Dios; su conocimiento es teoría, doctrina, pero no es vida en Dios con poder espiritual. Otro tipo de conocimiento es aquel que se obtiene a través de una relación personal, continua y sostenida, en la que Dios se manifiesta a nuestra vida y nosotros nos sometemos a él humildemente en fe y amor.
  3. No sólo la oración nos conecta con el trono de la gracia para despertar del letargo, tenemos que buscar el rostro de Dios, no es un problema de legalismo, es un problema espiritual que debemos enfrentar delante de Dios, por ello es necesario hablar con Él cara a cara.
  4. Buscar Su rostro no es lo mismo que orar, tu y yo podemos orar sin buscar el rostro de Dios. Buscar el rostro de Dios es un grado más de profundidad en la comunión con el Padre, el rey David lo declara en Salmo 27:7-9, mirar el rostro es estar dispuesto a ser confrontado, y es ahí donde muchas veces huimos fácilmente escondiéndonos aún en la misma oración para no ser confrontados por el Dios Eterno.

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