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Arranca la pasada manera de vivir de tu vida, tu hogar y tu descendencia

Efesios 4:22-24, 2 Corintios 5:17, Isaías 43:18-19, Jeremías 30:16-17.
Una de las cosas que tenemos que lograr hacer en nuestro interior para poder mirar hacia el futuro, hacia el mañana, y experimentar ese poder y la gracia de Dios sobre nuestras vidas para nosotros, es aprender a arrancar la vieja y pasada manera de vivir.

Uno de los fundamentos del evangelio más poderosos que hay en a la Biblia se encuentra en 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Una de las premisas más grandes del evangelio es dejar la vieja vida para obtener la nueva vida de Dios.  El problema es que para obtener la nueva vida tenemos que renunciar a lo que fuimos, no se puede caer en el estado de lo que fue, de lo que sucedió en algún momento dado, de aquellos tiempos, del pasado, del ayer.  Si permites que tu pasado te alcance no podrás ver el futuro que Dios tiene para ti.

La palabra dice : “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17a). Cuando recibimos a Cristo como nuestro salvador, y lo hacemos Señor de nuestra vida, comienza un proceso de renovación y santificación constante. Y este proceso continuará día a día hasta que llegue la hora que dejemos esta vida terrenal.

Somos transformados para ser una nueva criatura. Tal como lo dice en el pasaje, “las cosas viejas pasaron” (2 Corintios 5:17b). Toda nuestra naturaleza del viejo hombre queda atrás, y la mejor versión de nosotros es la que se muestra desde ahora en adelante.

“He aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17c). Con Cristo, nuestra mente se despoja de la vana manera de vivir; nuestra mente es cambiada por la mente de Cristo, y nuestros pensamientos se hacen uno con los pensamientos del Padre.

El problema es que desde el inicio hemos sido sellados con marcas imborrables en nuestra vida, familia y descendencia, algunas marcas que denotan bendición, otras por el contrario se convierten en maldición.

Muchos han dejado huellas que han marcado a mucha gente, huellas únicas, ¿Que huella has dejado en tu vida, tu hogar y tu descendencia?… y muchas personas nos han dejado huellas y marcas que aún con el paso de tiempo no han podido ser borradas; Cristo borró toda marca de maldición de nuestras vidas, hogar, familia y descendencia y nos dejó la marca de la libertad, de la sanidad, de la bendición…

Muchos no han querido arrancar y romper esas marcas de una vida de pecado, de dolor, de enfermedad, de muerte; muchos marcados por la separación de sus padres, por el maltrato, por el temor y la vergüenza, en su casa sólo veían violencia, terror, pecado, maldición, inmundicia, maldad, muchos han crecido con marcas en su vida, que vienen de ese pecado, violencia o abuso, que han crecido viendo a sus padres drogados, alcoholizados, o llenos de ira, de amargura, de violencia, de peleas, de contiendas, de enfermedad, de dolor, el problema de todo es que esas huellas indelebles han deformado sus vidas, han trastornado el propósito y destino que Dios tiene para sus vidas, hogares y descendencias.

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