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Al que venciere: Tu, tu hogar y tu descendencia

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

¿Vencer al mundo? Eso parece imposible. Vencer al mundo significa “prevalecer sobre todos nuestros enemigos, nuestra naturaleza humana pecaminosa, persecuciones, adversidades, tentaciones.”. La Palabra dice: “Confiad, yo he vencido al mundo”.

En el libro de Apocalipsis el Señor habló de ciertos galardones para aquellos que “Vencieren”, La única manera de vencer es por medio de la fe en aquel que “Venció al mundo”, está escrito en el libro de 1º de Juan 5:4: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”, “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

Por lo tanto la fe va mas allá de una simple confesión, el Apóstol Pablo enseñó que es una “carrera qué correr” y una “guerra que pelear”, es permanecer en Él, esto no es algo opcional es algo obligatorio, ya que muchos creen que lo único que importa es comenzar en la fe, pero lo mas importante es comenzar y terminar, permaneciendo en la vid, permaneciendo en Cristo hasta el final y haciendo a un lado cualquier cosa que te quiera mover de ahí, escrito está en el libro de Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”, sin embargo, hoy en día muchos creen que ni siquiera tienen que vencer nada, creen que todo ya quedó hecho en el momento de haber hecho una declaración de fe. Escuche esto: “La carrera de la fe empezó en el momento que creímos y aún no termina, debemos seguir corriendo hasta el fin.”. Tomemos la lupa y veamos lo que el Señor dijo en la isla de Patmos al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis:

  • Apocalipsis 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”. El árbol de la vida es un símbolo de la vida eterna. Dios colocó el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal entre los árboles en el jardín del Edén. Les dijo a Adán y Eva que podían comer libremente de todos árboles, a excepción del árbol del conocimiento. Una regla simple. Eva fue desobediente y comió del árbol de todos modos, después de haber sido engañada por Satanás en forma de una serpiente. Y convenció a Adán de hacer lo mismo. Eligieron su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios buena y perfecta, y a través de este simple acto entro el pecado también en el mundo. En cambio, si hubieran comido del árbol de la vida, habrían recibido vida eterna. Y el pecado también habría entrado en la eternidad. Dios cerró el acceso al árbol de la vida. «Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.» (Génesis 3,24) Perdieron su oportunidad de recibir parte en la vida eterna. Pero por causa de lo que Jesús hizo por ti, ahora vives en un tiempo donde nuevamente tienes la oportunidad de «comer» del árbol de la vida.
  • Apocalípsis 2:11 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.”. La segunda muerte es el lago que arde con fuego (Apocalipsis 21,8). Este es el juicio sobre todo lo que está contaminado por el pecado. Cuando alguien no ha utilizado las oportunidades en su vida para vencer sobre el pecado, entonces es dañado por esta segunda muerte, porque nada que no puede soportar el fuego del juicio es permitido en la eternidad.
  • Apocalípsis 2:17 “Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”. Maná es el símbolo de sustento y provisión de Dios para el pueblo de Israel en el desierto, en Juan 4:32: “Tengo un alimento que vosotros no sabéis” y en Juan 4:34: “Jesús les dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra”. La piedrecita blanca con un nombre nuevo no es mas que el pase al banquete del Señor con Su Iglesia, esto la Salvación.
  • Apocalípsis 2:26-28 “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana.”. “Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas que se refieren a las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella radiante de la mañana”. (Ap 22:16).
  • Apocalípsis 3:5 “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”
  • Apocalípsis 3:12 “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”
  • Apocalípsis 3:21 “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

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